sensibilidad al gluten

sensibilidad al gluten

Cada vez que alguien sugiere eliminar el gluten, siempre surge la misma pregunta: ¿Es que todos debemos hacer una dieta libre de gluten? La respuesta es no. Pero sí que hay un gran porcentaje de personas que se beneficia al eliminarlo, así como todos los carbohidratos procesados de su dieta diaria.

Es común creer cuando has tenido una prueba celíaca negativa que no necesitas eliminar estos grupos de alimentos que contienen gluten. Pero ¿qué es lo que dice la ciencia? Hay dos genes asociados con la enfermedad celíaca (son los llamados DQ2 o DQ8) y, si no los tienes, nunca puedes sufrir celiaquía. Cerca del 40 por ciento de la población tiene uno o los dos genes. Pero hay que tener en cuenta que incluso una persona sin ninguno de ellos, o con una prueba celíaca negativa, puede no ser intolerante, pero sí sensible al gluten y a los carbohidratos procesados.

La sensibilidad al gluten

La verdad es que la enfermedad celíaca, a menudo, no es algo que se tenga o no se tenga. Se diagnostica cuando los anticuerpos cruzan un cierto nivel en el laboratorio. Sin embargo, la mayoría de las personas no pasan de ser tolerantes a celíacas rápidamente. Lo que suele ocurrir es que comienzan a experimentar síntomas. Estos síntomas a menudo persisten durante meses o incluso años. Suelen visitar al médico “incontables veces” y nunca nada parece estar mal. Pero puede que sí que haya algo mal, y que simplemente no haya empeorado tanto como para llegar a ser una enfermedad autoinmune detectable.

Sabemos que la sensibilidad al gluten abarca un amplio espectro. En un extremo, no hay problema con el gluten y se puede comer toda la pasta y pizza que se quiera. Sin embargo, no es lo más recomendable, ya que el gluten es un alimento muy inflamatorio. Pero realmente, la teoría nos dice que, si uno no tiene problemas con el gluten, puede comer todo lo que quiera. Al otro lado, se sitúa la enfermedad celíaca, una enfermedad autoinmune en la que incluso pequeñas cantidades de gluten pueden tener consecuencias devastadoras para la persona que lo consume. Todos los demás se encuentran en algún lugar del espectro entre los dos extremos. Uno podría estar a un paso de no tener problemas con el gluten o a un paso hacia la enfermedad celíaca.

Los síntomas clásicos son los relacionados con la absorción reducida de nutrientes e incluyen: diarrea, distensión abdominal, pérdida de peso, anemia y retraso del crecimiento. Pero hay muchos más síntomas que no son digestivos. Aquí tienes algunas de las señales de alerta más importantes.

Señales de advertencia

1. Problemas digestivos como gases, hinchazón, diarrea e incluso estreñimiento. Este último es muy común en niños después de comer gluten.

2. Queratosis Pilaris (también conocida como “piel de pollo” en la parte posterior de los brazos). Esto suele ser el resultado de una deficiencia de ácidos grasos y de vitamina A, relacionada con la malabsorción de nutrientes causada por el gluten que daña el intestino.

3. Fatiga, confusión mental o sensación de cansancio después de comer gluten.

4. Diagnóstico de una enfermedad autoinmune como tiroiditis de Hashimoto, artritis reumatoide, colitis ulcerosa, lupus, psoriasis, esclerodermia o esclerosis múltiple.

5. Síntomas neurológicos como mareos o sensación de desequilibrio.

6. Desequilibrios hormonales como síndrome premenstrual, ovarios poliquísticos o infertilidad inexplicable.

7. Dolores de cabeza por migraña.

8. Diagnóstico de fatiga crónica o fibromialgia.

9. Inflamación, hinchazón o dolor en las articulaciones, como dedos, rodillas o caderas.

10. Problemas como ansiedad, depresión, cambios de humor o déficit de atención.

Lo más importante es escuchar a tu cuerpo

Escucha a tu cuerpo y nunca ignores los signos sutiles o no tan sutiles que te está enviando. ¿Te sientan genial todas las comidas y no tienes problemas de salud crónicos? Entonces no necesitas obsesionarte con el gluten. ¿Estás fatigado, con dolores de cabeza y te cuesta perder peso? En este caso podrías intentar eliminarlo, es la única manera de saber realmente si es un problema para ti. La comida es uno de los factores más importantes para la salud y es que “somos lo que comemos”. ¿Siempre es el gluten? No. ¡Pero a menudo es el culpable y se encuentra en casi todos los alimentos procesados!

La mejor manera de determinar si tienes un problema con el gluten es hacer una dieta de eliminación, evitarlo durante al menos 2 o 3 semanas y luego reintroducirlo. Ten en cuenta que el gluten es una proteína muy grande y puede tardar meses o incluso años en eliminarse, por lo que cuanto más tiempo lo evites antes de reintroducirlo, mejor.

Si te sientes mejor sin gluten o si notas molestias al reintroducirlo, entonces es probable que el gluten sea un problema para ti. Eso sí, para obtener resultados precisos con este método de prueba, debes eliminar el 100% del gluten de tu dieta.

 


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